Debió pensar que perdía el control. No comprendía aún el motivo de haber aceptado el desafío de aquél prácticamente desconocido. Y sin embargo contaba los minutos para poder comenzar, ajena a los murmullos de la oficina, el timbre del teléfono o el zumbido del fax.
Llegó la hora fijada. Se incorporó de su asiento y comenzó a caminar. Se notó empapada tras haber pasado un buen rato recreándose en lo que haría para después. Entró en el baño y se despojó de su primaveral vestido, dejándolo sobre la cisterna. Observó su piel, el contraste de sus medias y se excitó aún más. Del bolso extrajo un teléfono móvil para dejar huella de todo lo que haría a partir de ese momento.
Tomó su tanga y lo deslizó suavemente por sus piernas para lamerlo a continuación, antes de sentarse en el inodoro. Abrió después sus piernas para acariciarse y meterse el tanga en su empapado sexo, poco a poco, sintiendo la prenda entrar. Una vez estuvo dentro casi por completo avanzó la intensidad de estimulación, recorriendo pechos, pellizcando pezones y apretando con su mano su garganta y el collar que la decoraba, expresión de su entrega. La sensación iba en aumento. Mientras se excitaba no dejaba de pensar en la extrañeza de sus compañeros de trabajo por su tardanza en regresar del baño, en las ideas morbosas que tendrían sobre ella. Eso la provocaba aún más, pese a lo imprudente que parecía.
Aumentó el ritmo y pronto llegó al orgasmo, prolongado y aumentado al sacar lentamente y de una vez el tanga de su coño, completamente empapado. Cuando su cuerpo dejó de temblar lo limpió cuidadosamente con su boca y se vistió con la prenda, sabedora de que alguien podría detectar el aroma del sexo en su piel.
Ruborizada y aún mojándose regresó a su sitio, tratando de disimular el resto de la jornada y preguntándose por qué eran tan excitantes las palabras de desafío. Con el dilema de hasta dónde se dejaría llevar recordó que aún quedaba una tarea por realizar, tenía que documentar cada paso, que había sido capaz de llegar al final.

1 comentario:
Lo describes tan bien… es como si lo hubiese vivido…
Un beso
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