El avión había llegado con media hora de retraso. Afortunadamente no tuvo que recoger equipaje y en cuanto pudo entró apresuradamente en el baño. Terminó de arreglar el atuendo justo al recibir el mensaje de llegada de su compañero de habitación.
Ya tenía un taxi reservado, de manera que pusieron rumbo a la ciudad sin demora. Su acompañante charlaba animadamente con el conductor dejando al tiempo la mano entre la húmeda entrepierna de ella. Yevgeny había visto de todo en su país de origen antes de emigrar y ganarse la vida de taxista. Conocía a su pasajero de otros asuntos y en ocasiones ponía el taxi a su disposición, teniendo por seguro que disfrutaría.
El pasajero levantó completamente el vestido de su acompañante, dejando ver la humedad que brillaba entre sus piernas. Al oído pidió que sacara las tetas por el escote y se acercara entre los asientos a pedir opinión al conductor. Ella sintió un vértigo entre la locura de perder el control y el incremento de humedad. Después pensó que lo peor que podía pasar es que el taxista se escandalizara y los dejara en cualquier sitio, de manera que accedió acompañada por las palabras de quien incitaba al taxista a comprobar la firmeza del cuerpo que se ofrecía desde la parte trasera.
El conductor acarició sus tetas y pellizcó los pezones con más suavidad de la que acostumbraba a sentir, pero aún así sintió el morbo. Después tuvo que reclinarse hacia atrás para acercarle el sexo empapado. Su acompañante acarició el hambriento coño y lo azotó ligeramente, dejándola al borde del orgasmo, logrado tras nuevas caricias y la penetración de los toscos dedos del taxista en su interior.
No les cobró la carrera, aunque ella desconocía la complicidad entre los hombres y pensó que había sido todo gracias a su ardor empapada y sudorosa. Bajó del taxi y esperó junto a la puerta. Su acompañante salió tras ella, enganchó en plena calle una correa a su collar y le dijo al oído mientras bajaba ella la mirada que aquello no era nada. Fluían las palabras por su interior como goteaban sus muslos hasta las rodillas. A partir de ese momento era cuando la sesión acababa de empezar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario