martes, 28 de diciembre de 2010

Versión Original

Tuvo que arreglarse en la oficina antes de la cita, ya que le daba apuro trabajar tal como sabía que debía acudir. En el baño compuso la blusa, la minifalda y las medias. Se ajustó las botas y dejó en el bolso toda su ropa interior. Avanzó apresurada pese a cubrirse con el abrigo y esperó puntual la llegada del conductor, subiendo en la parte de atrás.

- Bonito abrigo, quítate la falda – escuchó.

Con el primer escalofrío de la noche, obedeció el mandato.
Escasos minutos después habían aparcado y entraban en un casi desierto cine, debido a la programación en versión original. Buscaron un lugar centrado en la sala pero apartado a la vez. Al otro extremo se sentaron dos preciosas jóvenes, aparentemente extranjeras, una de ellas destacaba por su sensualidad, la poca ropa que llevaba y el blanco cerámico de su piel. A ella le gustó pensar que tenía esas cómplices de testigo.

Él permitió que colocara el abrigo sobre sus piernas, para no destacar tanto el contraste de las delicadas medias con la desnudez de su piel. Susurrando a su oído, le entregó el huevo vibratorio para que lo colocara en su interior, activándolo después. La humedad invadió su cuerpo y su mano se aferró al brazo de su acompañante. A continuación, justo cuando comenzaba la película, le ordenó abrir por completo la blusa para poder pellizcar sus pechos, mientras ella abría bien las piernas y se acariciaba al ritmo de la vibración.

Recibió la orden concreta de separar aún más las piernas y masturbarse girada hacia las dos chicas que en ese instante ya se besaban apasionadamente. Cumplió entornando los ojos, dejándose llevar pero pudiendo darse cuenta de que las jóvenes se recreaban contemplando sus caricias al tiempo que ellas no cesaban de jugar. Su acompañante la tiró hacia atrás del pelo, obligándola a reclinarse un poco más, a estar más expuesta. Y en ese preciso instante se corrió intensamente, llevada por el estremecimiento de la vibración.

Su acompañante utilizó el mando a distancia para detener la vibración y ordenó que finalizara la tarea dejando unas gotas de orina en el asiento, detalle que ella no olvidó. A continuación, se arrodilló para limpiar el asiento y quedar arrodillada entre las piernas de su instructor hasta que se le permitió incorporarse y permanecer en su regazo, desde el que pudo observar como la joven de blanca piel dedicó un buen rato a lamer el sexo rasurado de su amiga, mirando de vez en cuando a la dama desnuda del otro lado de la fila.


3 comentarios:

descalza dijo...

Mmmmm... Qué bueno...

Bonito blog... Podrías poner eso de 'seguidores', para poderte seguir mejor ;)

Saludos

Larme dijo...

Exquisito, como siempre

Mary dijo...

Un desafío desarrollado de manera impecable.

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