martes, 5 de enero de 2010

Abrió la puerta justo antes de que sonara el timbre, como se esperaba que hiciera, atenta a cada detalle. Le dejó pasar y se quedó de pie, con los brazos cruzados a su espalda, la cabeza erguida pero la mirada al suelo, confiando en ser de su agrado. Él repasó el calzado, las medias, el corte y longitud de la falda, la blusa insinuando el pecho al aire, el maquillaje y el peinado y aprobó el resultado. Se quitó el cinturón y enlazó con el mismo el cuello de ella sin amarrar la hebilla, para poder estirar o liberar la presión a su antojo. Llevada de este modo fue a la cocina, sin despegar los brazos de su espalda.

Abrió el cajón de los cubiertos y eligió una pequeña pala de madera que ella solía utilizar para remover la ensalada. Ordenó que la cogiera con la boca y le siguiera, cosa que hizo. La llevó hasta el salón, corrió las cortinas y dejó la estancia en penumbra. A continuación la desnudó y vendó su mirada, permaneciendo inmóvil con la pala de madera en la boca mientras se preparaba el escenario.

Dos sillas fueron colocadas en el medio, opuestos los respaldos y con un espacio entre ellas de separación. A ciegas, fue colocada de rodillas sobre el asiento de una de las sillas, apoyada su pelvis en un respaldo y atadas sus manos en el respaldo de la otra silla, quedando los hombros bien apoyados y el pecho desnudo aguardando en el espacio restante. La pala fue tomada de su boca y, empapada como la había dejado, deslizada por su coño perfecto y dispuesto.

La pala comenzó a recorrer su espalda y a caer en azotes sobre su grupa, primero suavemente, después con más intensidad. Ella jadeaba en cada golpe, separando más las piernas, ofreciéndose, invitándole a perder el control y usarla, desafiando el autodominio del adversario. Él comenzó a azotar la cara interna de los muslos y llegó hasta el sexo, combinando certeramente instantes de caricias, dejando resbalar sus dedos, y otros instantes azotando su sensibilidad. Al tiempo, colocó pinzas en su pecho, haciendo que notaran el peso de la gravedad, apretando con su mano de vez en cuando, dejándola en el límite del dolor y del placer.

Sus nalgas enrojecían y su sexo palpitaba. Gemía cuando la pala descargaba sobre su piel y al tiempo le tiraban del pelo. A continuación, le fueron introducidas las bolas vibratorias y tuvo que sostener entre sus muslos un nuevo vibrador. La estimulación fue inmediata y casi la derrite por entero. La pala había quedado sobre su espalda y no le estaba permitido que se pudiera caer. Si eso ocurría no tendría derecho a placer.

Excitada por las bolas y el vibrador, fue llevada de la melena hacia adelante, abierta su boca y llenada del sexo de su oponente, que sin dejar de estimularla tomaba de ella lo que deseaba. La sensación de ser su juego, de no poder resistirse al abuso la excitó tanto que convulsionó de placer, dejando caer el vibrador pero evitando que cayera la pala, estremecida con el movimiento de las bolas en su interior. Sin embargo, su aspecto era tan irresistible que su captor decidió atar sus piernas al respaldo y satisfacer por tiempo indefinido toda su lujuria, tomándola y excitándola con su cuerpo, caricias y accesorios por detrás, hasta que cayera agotada a sus pies.

5 comentarios:

aigua sum dijo...

ummmm... estoy algo dormida pero siempre es grato recibir visitas que nos fortalecen para seguir en el sendero elegido así que no seré mentirosa pero prometo volver pronto a ver que cuentan tus palabras.

tus besos para el camino me recuerdan a los míos desde el alma aunque esa es otra historia jajaja, palabras con otro sabor que sigo acumulando del otro lado de mi espejo...

Cerdi dijo...

Fiu!!!!!

Afuera hace un frío que te mueres, pero me has dejado un calorcito por aquí... ;)

Muaaaaaaaaaaaaaas.

Maya dijo...

Yo quiero que me den así...xDD

Saludos y gracias por tu visita :)

ninfa dijo...

Valan... en mi blog tienes un regalito... espero te haga tanta ilusión recibir, como a mí dártelo... te está esperando!!

Un besito...

Bella dijo...

Valan... gracias por regalarnos tan excitantes narraciones, la verdad que rico es trasladarse a la historia y sentirse la protagonista...¡¡¡bien que me hace falta sentirme asi!!!...
Gracias por tu visita y por esar presente.
Mis saludos y respetos
bella.

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