viernes, 8 de agosto de 2014

Las cinco tareas

La percepción de las cosas es diferente cuando se ven o se sienten. Ir desnuda con los ojos vendados por el pasillo que daba acceso a la zona privada del spa la puso más nerviosa y excitada. Sabía dónde estaba pero no para qué, andando a ciegas. Con cuidado pasó los escalones y tomó asiento en alguna parte que no pudo ver. A continuación separó las piernas tras la orden correspondiente poniendo las manos tras el respaldo.

La presión inconfundible de las pinzas en su pecho se notaba más con cada movimiento, azote o tirón de ellas por no verlas. Lo mismo pasaba con la vara o pala que marcaba su entrepierna con castigo constante. Bien mojada sintió una corriente de agua que llegó hasta sus pies fría al principio y más tarde tibia. Un chorro fino y fuerte llegó a su coño para estimular mientras se vertía cera sobre su piel, una combinación que sin ver era más intensa. Pidió permiso para usar una mano sobre su coño en los instantes previos a correrse con vigorosos espasmos en su asiento, relajada más tarde al mear al ritmo de la corriente del agua. De ese modo acababa la primera de las tareas que iba a cumplir.

Una vez seca y sin la venda vivió en primera persona una doble penetración que hizo apresurarse otro momento de placer. Sin tiempo a recuperar el aliento fue usada y humillada con castigo corporal hasta que volvió a derramarse, agotada de no tener respiro. Aún hubo tiempo para sodomizarla usada como pony girl y con las rodillas temblorosas acabó de stripper seductora masturbándose ofrecida para el uso del Señor. Recibió abundante recompensa en su boca y piel por su cumplimiento, se colocó sus atributos de perra y salió del recinto tras limpiar todo lo que había ensuciado, con otra lección aprendida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario